CHAT REVOLUCIONARIO

sábado, 27 de febrero de 2010

De cómo debe ser el servidor revolucionario

“Si conocemos las causas y los efectos del burocratismo, podemos analizar exactamente las posibilidades de corregir el mal”.
Ernesto Che Guevara – Contra el burocratismo

En días pasados en uno de los programas del compatriota Mario Silva hizo referencia a los camaradas que ejerciendo un cargo de gobierno muchas veces tiraban la toalla; estas palabras me llevaron a reflexionar sobre la capacidad que debemos tener los(as) servidores(as) para atender la demanda de respuesta hacia el soberano. Para nosotros los revolucionarios y revolucionarias al servicio de instituciones del Estado debe estar la premisa de dar lo mejor de cada uno de nosotros, acortando tiempos de respuesta, brindando información veraz-oportuna y difundiendo procedimientos sencillos a los usuarios y usuarias, puede incluso decirse que es más que una premisa, es una razón de ser, ya lo a dicho el Comandante en diferentes oportunidades, en cada entrevista, en cada “Alo Presidente”, al dirigirse a quienes tienen en sus manos la manera de operativizar soluciones, encomienda a viceministros, directores, presidentes, alcaldes, gobernadores, etc, la necesidad de dar pronta respuesta a las prioridades y urgencias del pueblo, a buen entendedor pocas palabras bastan.

Ahora veamos la diferencia entre servidor(a) y funcionario(a). Según la enciclopedia digital Wikipedia, un servicio es un conjunto de actividades que buscan responder a una o más necesidades de un cliente, por lo que pudiera aseverar que un(a) servidor(a) es una persona que realiza un conjunto de actividades que busca responder a una o mas necesidades de un usuario(a). Por otro lado, según la definición de la Real Academia (digital) un(a) funcionario(a) es una Persona que desempeña un empleo público.

En mi humilde opinión, la diferencia es bastante obvia, el servidor o la servidora, no ve a las personas como clientes, las ve como usuarios y usuarias de un servicio, en segundo lugar, el servidor o la servidora busca solucionar, es decir satisface las necesidades de los(as) usuarios(as). ¿Pero acaso el funcionario o la funcionaria no persiguen lo mismo?, pues elemental, no, desempeñan un empleo público, bien o mal, no queda definido, quizás no tenga importancia, incluso me atrevo a expresar que no llega a darse cuenta (o no quiere darse cuenta) de la realidad que lo rodea, acostumbra a vegetar en vida, a como de lugar busca mantenerse en ese estado de inercia dentro de la institución.

Sus características básicas: de hablar pausado, no se mortifica si no saca a tiempo el informe, de todas formas mañana es otro día, y pasado otro y así transcurre la vida, hasta llegar el día de la jubilación, alardea de que se quemo las pestañas estudiando, no importa si el tema de la investigación beneficia al país y sus habitantes. Casi siempre por su no actuar o por su actuar lento y pausado, llega a entorpecer el trabajo de los demás, y eso compatriotas, es el verdadero problema, el funcionario o la funcionaria, con su acción, afecta el trabajo del o la compatriota comprometido(a) con esta revolución. Se limitan a recibir un quince y un último, siempre tienen a la mano, una buena excusa para llegar tarde, son más exactos que los relojes suizos pues a las 4 y media en punto salen de sus trabajos, pero además son bárbaros sacando cuentas si de beneficios se trata, lo que más causa estupor, es que se van a sus casas creyendo que son ciudadanos(as) ejemplares. ¿Triste no?. Juegan al desgaste, el cual se traduce en las actuaciones a destiempo, conspirando muchas veces de forma infantil, formando grupúsculos para gestar comentarios insanos en nombre de la amistad (me pregunto, si efectivamente ¿sabrán ser amigos(as) de alguien?).

Cuidan sus feudos con celo, porque de alguna forma significa bienestar económico, les aterra la alegría revolucionaria con la que enfrentamos el aprendizaje diario para ser mejores servidores(as), son implacables con su critica destructiva, no se dan cuenta que día a día se autoexcluyen solitos(as) de este proyecto revolucionario, de esta construcción colectiva de patria. Bien lo señala el Comandante, Amor con amor se paga, trabajemos por la inmensa mayoría que así lo amerita, por nosotros mismos, a la final es por la patria que merecen nuestros hijos e hijas.

No es casualidad que el 3er motor, “Moral y Luces”, nos guía hacia una concientización universal, la cual solo se alcanza a través del estudio, de la lectura, en el intercambio de saberes, en fin, hagamos valer todos los medios que existan para que esa explosión del saber sea desde y para el colectivo, aprendamos pues, de una vez por todas, unos de los otros..

Se trata de una reflexión que quería compartir en el día de hoy con Uds …. Mario: la pelea no se ha perdido, seguimos en la batalla…


Valentina Querales

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